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Dr. Renny Yagosesky

MIAMI-DADE.– La vida es una experiencia llena de altos y bajos, aciertos y desaciertos. Avanzamos y tropezamos, y buscamos aprender de los errores para mejorar y lograr. Sin embargo, cuando las fallas son recurrentes, se debe revisar qué podría estar causando o favoreciendo ese patrón de desaciertos. Después de observar a muchos fallar repetidamente, he notado que quienes muestran  problemas recurrentes para lograr metas, suelen tener en común tres pautas mentales limitadoras: buscan culpables, tienen excusas y repiten los mismos hábitos no funcionales una y otra vez

Esa tendencia de buscar culpables, para acusarlos de causar nuestros resultados fallidos, es un recurso psicológico que pretende reducir el estrés y la ansiedad pero los aleja de los éxitos que anhelan. 

La otra pauta típica en quienes tienden a fracasar es encontrar excusas, armar un paquete de justificaciones para protegerse de la ansiedad y de la autocrítica. En cada revés encuentran “explicaciones” en apariencia convincentes, que justifican el resultado indeseado: “la situación”, “el jefe”, “la pareja”, “la mala suerte”, etc. 

La tercera trampa es mental consiste en repetir los mismos hábitos negativos. Así, se mantienen decisiones, rutinas y entornos inviables o desfavorables que alejan al sujeto de lo que realmente le conviene. 

Debemos entender que aunque el entorno tiene un peso real, nosotros podemos elegir ser o no actores pasivos, convencidos de no poder influir en nuestro propio destino. Sí podemos: tenemos consciencia y podemos ir más allá de  unos pocos hábitos reforzados interna y externamente, y encontrar la ruta hacia un mejor destino. Tal vez ya sea hora de revisarnos, de ir a fondo y descubrir lo que está pasando: puede que nos toque trabajar en la autoestima, revisar el modelaje de los padres, cambiar la forma como vemos la vida, mejorar nuestra preparación, ser más estratégicos o renovar nuestro círculo de relaciones. 

Seamos honestos, autocríticos y determinados, para poder romper el círculo vicioso del fracaso repetitivo, sembrar  semillas nuevas y crear nuevas y mejores oportunidades de superación.

Podemos extraer lecciones valiosas de lo vivido para no seguir repitiendo lo que sabemos que no funciona. Salir de esta «lógica del fracaso» demanda asumir responsabilidad, ser más disciplinados, y renunciar a la comodidad que proporcionan la evasión y el autoengaño. 

Finalmente, para cerrar con una reflexión fácil de recordar, asumamos la recomendación que nos ofrece el psicólogo  austríaco Paul Watzlawick: “Para que las cosas cambien debes dejar de hacer más de lo mismo”.

 Imagen IA


Renny Yagosesky es Psicólogo Clínico, MSc & PhD Conferencista y Escritor.

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