El régimen arancelario actual de los EE. UU.
Gráfica: cortesía de ChatGPT
- Por Alfredo González
MIAMI-DADE. – En 2025, Estados Unidos experimentó una de las revisiones más profundas de su política comercial en décadas, con la imposición de aranceles de doble dígito sobre una parte sustancial de las importaciones. El discurso oficial ha presentado estas tarifas como instrumentos para corregir déficits comerciales y robustecer la producción nacional. Sin embargo, un análisis profundo muestra que los costos reales recaen principalmente en la economía estadounidense, con efectos que van más allá de la retórica pública.
Un dato ilustrativo: durante 2025 la recaudación por aranceles aduaneros aumentó de manera marcada, con estimaciones de más de $120,000 millones solo hasta mediados de año y posiblemente superando los $236,000 millones para noviembre, reflejo de tarifas más altas y más amplias que en años recientes.
Importadores y consumidores asumen el costo
Contrario a la narrativa de que “el extranjero paga la tarifa”, estudios recientes muestran que losimportadores estadounidenses absorben casi la totalidad del costo de las tarifas, ya que los precios de importación aumentan prácticamente en la misma proporción que el arancel, sin que los exportadores reduzcan sustancialmente sus precios. Al analizar un monto de envíos por 4 billones de dólares entre enero de 2024 y noviembre de 2025, los investigadores del Kiel Institute for the World Economy encontraron que los exportadores extranjeros absorbieron solo alrededor del 4% de la carga de los aumentos arancelarios estadounidenses del año pasado al bajar sus precios, mientras que los consumidores e importadores estadounidenses absorbieron el 96%.
Estos incrementos de precios se filtran rápidamente en la economía real. El índice de precios al consumidor refleja que las tarifas implementadas en 2025 ya contribuyeron a un aumento de los precios de bienes importados, agregando alrededor de 0.33 puntos porcentuales al crecimiento de los precios básicos PCE. Además, análisis de mercado muestran que productos como equipos de audio importados subieron más de 10% en precios a pesar de una inflación general moderada, y bienes manufacturados básicos como ropa y partes de automóviles evidencian presiones de precio atribuibles a mayores aranceles.
Impactos en cadenas productivas y competitividad
Los efectos no se limitan a los bienes importados en bruto. La U.S. International Trade Commission encontró que los aranceles sobre acero y aluminio —que redujeron las importaciones de estos metales en 24% y 31%, respectivamente— elevaron sus precios en el mercado interno y tuvieron efectos negativos en industrias que utilizan estos insumos como base de producción. (usitc.gov) El resultado es un encarecimiento de costos productivos en sectores tan diversos como construcción, automoción y bienes industriales, reduciendo la competitividad de las empresas estadounidenses a nivel global.
Desde el punto de vista de las inversiones, la volatilidad arancelaria introduce un factor de riesgo adicional en la planificación corporativa. La serie de cambios y ampliaciones de tarifas, junto con revisiones e incertidumbres legales, complica decisiones de ubicación de producción, contratos de largo plazo y estrategias de abastecimiento.
Represalias y comercio global
La escalada arancelaria también ha generado respuestas de los socios comerciales. Algunos países han advertido sobre reducciones en sus exportaciones a EE. UU., y en casos extremos se han impuesto cuotas o tarifas en sentido opuesto. Aunque el impacto neto en el déficit comercial ha sido mixto, el clima de incertidumbre pesa sobre las cadenas de valor norteamericanas y sobre los vínculos comerciales con socios como México y la Unión Europea.)
Conclusión
Las tarifas pueden ser una herramienta válida dentro de una estrategia comercial coherente y técnicamente justificada. No obstante, cuando se aplican de forma irregular o sin un marco predecible, sus efectos reales recaen sobre los importadores, las empresas que dependen de insumos importados y, en última instancia, los consumidores estadounidenses. Más aún, su implementación masiva y volátil introduce incertidumbre en las decisiones de inversión y puede socavar la competitividad de la economía en su conjunto.
En el entorno financiero actual, con cadenas globales estrechamente integradas y mercados sensibles a cambios regulatorios, una política comercial impredecible es menos un catalizador de crecimiento y más un factor de riesgo estructural que puede reducir el dinamismo exportador y encarecer la base productiva nacional. www.negociosenflorida.com

