Relaciones Peligrosas
Dr. Renny Yagosesky
El Impulso Latino
MIAMI-DADE.- Las relaciones humanas son una necesidad básica para el desarrollo psicológico, emocional y social. Sin embargo, no todas las relaciones contribuyen al bienestar ni al crecimiento personal. El autocuidado, entendido como una expresión madura de la autoestima, exige revisar con honestidad quiénes ocupan espacios significativos en nuestra vida y qué impacto real tienen sobre nuestra estabilidad, nuestra identidad y nuestra seguridad.

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El problema aparece cuando, por razones como: soledad, atracción, dependencia emocional, inasertividad o mandatos religiosos o culturales, se normalizan vínculos que resultan claramente dañinos. Muchas personas permanecen en relaciones peligrosas justificando lo injustificable, minimizando señales de alarma o esperando cambios que nunca llegan. El efecto de esta negación suele ser progresivo: ansiedad, desgaste emocional, confusión moral, pérdida de autoestima y, en casos graves, riesgo físico, legal o reputacional.
Vínculos críticos
Tiene sentido desarrollar lo que ha denominado calibraje de riesgos. En la pareja, los vecinos, la familia, las amistades o el trabajo, es fundamental identificar patrones objetivos de malestar o conflictividad, como la mentira recurrente, los celos patológicos, la compulsión sexual, el abuso de sustancias, la manipulación emocional, las alteraciones mentales o la violencia abierta o encubierta.
Las parejas mentirosas generan incertidumbre crónica y frustración, pues sin verdad no hay confianza ni proyecto posible. Las parejas lujuriosas o impulsivas tienden a la infidelidad, la deslealtad y a conductas que comprometen la salud y la estabilidad emocional. Las relaciones con personas casadas suelen derivar en culpa, conflictos legales y desenlaces violentos.
A estos perfiles se suman relaciones con personas adictas, que sufren alteración de la conciencia, lo cual deteriora gravemente la convivencia y el funcionamiento social; están las relaciones violentas en la cual el maltrato es recurrente y en muchos casos normalizado. Vínculos con celosos crónicos que transforman la convivencia en un escenario de sospecha permanente, desgaste emocional y confrontaciones estériles; y tenemos parejas en las que uno o ambos miembros sufren alteraciones psicológicas, por lo cual manifiestan poco control de su voluntad y pueden ocasionar daños de diverso tipo.
Entender las causas
La permanencia en relaciones peligrosas tiene causas profundas que pueden rastrearse en déficits de autoestima, miedo a la soledad, dependencia económica o afectiva, creencias rígidas sobre el amor o el matrimonio, aprendizaje familiar de patrones de conducta sacrificada o ideas religiosas rígidas que encierran a muchos en dilemas morales y los condenan a sufrir tormentos evitables. El exceso de empatía que tanto puede perjudicarnos, se entiende mejor a la luz de la famosa frase de William James: “El principio más profundo del carácter humano es el anhelo de ser apreciado”
Pero estas ideas, muchas veces reforzadas socialmente, se vuelven peligrosas cuando dejan en segundo lugar la seguridad personal, la dignidad y la salud mental. Y es por eso que se hace relevante y hasta indispensable, saber cuándo poner freno o cambiar de rumbo y dejar de tolerar ad infinitum lo que sabemos que nos daña.
Tomar precauciones
Este tipo de circunstancias tan sensibles, exigen decisiones claras y responsables. Algunas relaciones difíciles pueden mantenerse con límites firmes, diálogo asertivo y distancia emocional inteligente. Pero otras, especialmente aquellas marcadas por conductas antisociales, psicopáticas, adictivas o violentas, requieren poner distancia de manera definitiva, buscar apoyo social sano y, cuando corresponda, de ser el caso, acudir a instancias legales y de protección.
Terminar con este tipo de vínculos insanos no refleja falta de amor, sino interés por el autocuidado consciente. Tengamos presente que no todo lo que se siente debe sostenerse, y no todo lo que se sostiene merece permanecer. Cuidar sus relaciones es, en última instancia, cuidar la armonía interna, la salud y la vida.
Dr. Renny Yagosesky
Psicólogo Clínico, MSc& PhD en Psicología,
Conferencista y Escritor
